3. Crea a alguien que no se parezca a ti

ESCRIBIR PARA SENTIR

Un pequeño viaje de gestión emocional a través de la escritura creativa

Cuando escribimos ficción, damos vida a personajes que pueden pensar, sentir y actuar de formas muy diferentes a las nuestras.

Para contar sus historias, necesitamos intentar comprender cómo ven el mundo, aunque no compartamos sus decisiones.

Porque comprender a alguien no significa darle la razón. Significa estar dispuestos a mirar, por un momento, desde sus ojos.


ESCRIBIR PARA SENTIR

Un pequeño viaje de gestión emocional a través de la escritura creativa

3. Crea a alguien que no se parezca a ti

Ahora vamos a dar un paso más.

Hasta aquí hemos creado personajes que expresaban cosas que llevábamos dentro.

Pero ¿qué ocurriría si hiciéramos justo lo contrario?

Crea a alguien que no se parezca a ti.

Alguien con otros valores.

Otra forma de reaccionar.

Otra manera de relacionarse.

Alguien que pueda tomar decisiones que tú jamás tomarías.

Y aquí está la parte importante:

No tienes que admirarlo.

Ni querer ser como él.

Ni siquiera tiene que gustarte.

Solo tienes que intentar comprenderlo.

Eso es algo que hacemos constantemente quienes escribimos ficción.

Para escribir a un personaje tenemos que entrar en su cabeza.

Tenemos que entender qué quiere, qué teme, qué ha vivido y por qué toma las decisiones que toma.

Y a veces sucede algo curioso.

Podemos llegar a comprender a alguien sin compartir su manera de actuar.

Comprender no significa justificar.

Y empatizar no significa querer ser como el otro.

Simplemente significa que, durante un rato, has conseguido mirar el mundo desde otro lugar.

Tu ejercicio: entra en su piel

Crea un personaje completamente diferente a ti.

Escribe:

  • Qué desea por encima de todo.
  • Qué teme.
  • Qué considera imperdonable.
  • Qué estaría dispuesto a hacer por conseguir lo que quiere.
  • Qué piensa de las personas que son diferentes a él.
  • Qué secreto guarda.
  • Qué parte de sí mismo nunca mostraría a nadie.

Después escribe una escena en primera persona.

No lo describas desde fuera.

Sé él.

Durante unas páginas, piensa como él.

Habla como él.

Reacciona como él.

Y cuando termines, sal del personaje.

Vuelve a ser tú.

Entonces pregúntate:

¿Qué he comprendido de él que antes no comprendía?

Puede que descubras algo inesperado.

Y puede que descubras también que, aunque ahora lo entiendas mejor, sigues sin querer parecerte a él.

Perfecto.

Ese también es el ejercicio.

Angie 🦋

Gracias por estar aquí y acompañarme en este camino. 💜 Si crees que este taller puede inspirar a alguien más, ¡compártelo!

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