1. No sabía cómo levantar la voz, así que levanté la pluma

ESCRIBIR PARA SENTIR

Un pequeño viaje de gestión emocional a través de la escritura creativa

Hay muchas formas de acercarnos a lo que sentimos.

Podemos hablarlo. Podemos pensarlo. Podemos intentar comprenderlo. Podemos dejar que pase.

Y también podemos escribir.

Pero no hace falta escribir un diario, ni saber escribir poesía, ni tener una novela escondida en un cajón.

A veces basta con inventar un personaje.

Con cambiar una historia.

Con dejar que alguien diga aquello que tú no sabes cómo decir.

Con ponerte durante unos minutos en la piel de una persona que no se parece en nada a ti.

Eso es lo que vamos a hacer en este pequeño taller.

No vamos a aprender a escribir mejor.

Vamos a utilizar algunas herramientas de la escritura creativa para mirar nuestras emociones desde lugares diferentes.

Porque a veces, cuando dejamos de mirarnos directamente, conseguimos vernos mucho mejor.

ESCRIBIR PARA SENTIR

Un pequeño viaje de gestión emocional a través de la escritura creativa


1. No sabía cómo levantar la voz, así que levanté la pluma

Cuando tenía quince o dieciséis años, yo no era una adolescente rebelde.

Era estudiosa.

Responsable.

Hacía lo que se esperaba de mí.

Y, aunque sentía muchas cosas que no sabía cómo expresar, tampoco quería dejar de ser quien era.

No quería convertirme en otra persona.

Pero necesitaba un lugar donde poder hacer todas esas cosas que en la vida real no podía hacer.

Así que creé mundos.

Mis personajes se rebelaban.

Luchaban.

Decían cosas que yo no decía.

Tomaban decisiones que yo no me atrevía a tomar.

Y, durante unas páginas, podían hacer todo aquello que yo necesitaba sacar de alguna manera.

No sabía cómo levantar la voz, así que levanté la pluma.

Mucho tiempo después comprendí que aquello no era solamente imaginación.

La ficción me había dado un espacio de libertad.

Y quizá por eso sigo creyendo que escribir puede ser una herramienta maravillosa para acercarnos a lo que sentimos.

Tu ejercicio: haz que tu personaje lo haga por ti

Piensa en algo que te esté frustrando actualmente.

Algo que quieres decir y no dices.

Algo que quieres hacer y no haces.

Un límite que no estás poniendo.

Una decisión que estás aplazando.

Ahora no tienes que hacerlo tú.

Haz que lo haga un personaje.

No escribas sobre ti.

Inventa a alguien.

Y escribe una escena breve en la que ese personaje haga exactamente aquello que tú no te estás permitiendo hacer.

Puede enfrentarse a alguien.

Puede marcharse.

Puede decir que no.

Puede gritar.

Puede cerrar una puerta.

Puede elegir.

Puede simplemente decir:

«Hasta aquí.»

No tienes que llevar esa escena a la realidad.

Solo tienes que dejar que exista en el papel.

Cuando termines, pregúntate:

  • ¿Qué necesitaba hacer mi personaje?
  • ¿Qué sentí mientras lo escribía?
  • ¿Hay algo de esa necesidad que sí puedo escuchar en mi vida real?

No busques una respuesta perfecta.

A veces escribir es simplemente abrir una puerta a tus emociones.

Angie 🦋

Gracias por estar aquí y acompañarme en este camino. 💜 Si crees que este taller puede inspirar a alguien más, ¡compártelo!

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